La llave Ankh
La llave Ankh, o quizás
erróneamente llamada “Cruz egipcia” es un símbolo que guarda mucho poder.
Existen varias teorías sobre el significado en su grafismo, que van desde una
representación humana (con la cabeza hacia arriba, los brazos extendidos y las
piernas rectas hacia el piso), hasta la representación de un falo llegando al
útero que hace referencia a la concepción de la vida. Sea como sea, la palabra
que mejor engloba su significado es uno: Vida.
El poder de este símbolo es muy
grande, y puede utilizarse para la limpieza energética, para complementar
procesos de sanación, para aperturar caminos, etc. Eso sí, no es llegar y
usarla para lograr todo eso. Como todo objeto de la magia requiere una intención,
el foco puesto en el objetivo, la seguridad de quien la porta, y obviamente, la
fe en lo que se está haciendo.
Partimos tomándola en las manos,
meditamos, nos concedemos el espacio para conectar con el aquí y ahora,
respiramos, y sosteniéndola en nuestras manos visualizamos una poderosa luz
dorada que la envuelve, y entonces recitamos: “Energía de Amor Universal,
Fuente Divina creadora, te pido la consagración y taconización de este Ankh. Te
lo pido para elevar la vibración de este instrumento de sanación, para que se
esta forma todos los trabajos que realice con este Ankh sean del más alto nivel
vibracional. Pido permiso para utilizarlo para los siguientes fines: realizar
limpiezas energéticas, consagraciones, taconizaciones, energizar órganos,
armonizar chakras, transmutar emociones, creencias y malestares físicos,
realizar sanaciones y potenciar proyectos. Te pido que concedas esta
consagración y taconización de manera inmediata, completa, permanente y
constante. Así fue, Así es, Así será. Gracias, Gracias, Gracias” Luego,
procedemos a darle protección, sosteniéndola aún en nuestras manos, decimos: “Te
pido esfera de luz que protejas a mi Ankh, en todo su campo electromagnético.
De cualquier ataque energético y energías de baja vibración. De manera
inmediata, completa, permanente y constante”.
Luego de eso, cuando ya sientas
que está listo, puedes mantener esta llave Ankh en ti, sintiendo cómo su poder
se ha activado, a la vez que agradeces el poder que ha despertado.
Yo, en lo personal, tengo varias
Llaves Ankh, de diversos tamaños y materiales, pero, de la que quiero hablar es
de la más simple y a la vez la que más he ocupado en mis trabajos.
Solo mide 7 centímetros de alto,
es de cobre, y tiene unos grabados simples que seguramente se hacen por molde,
a estos grabados le hicieron un trabajo de oxidación para que tomara ese color
turquesa característico del bronce al oxidarse. Tenía una argolla arriba, con
el fin de colgarla al cuello, pero yo se la limé. No la uso en mi cuello,
además, para tomarla me incomodaba. Es la más simple, de hecho, la compré a
menos de 5 mil pesos en una feria artesanal, y con ella he limpiado tanto a
personas, espacios, proyectos. Una vez incluso hice un exorcismo. Sí, un
exorcismo.
¿Quieren saber de eso? Bueno,
llegó un día a mi casa una chica, consultante habitual, se sentía muy mal, no
podía hablar con claridad debido al miedo que sentía. Me senté frente a ella y
la observé. Su rostro se veía como si hubiese envejecido al menos 5 años en un
par de meses. Temblaba. Me contó que se sentía fuera de sí, que creía que le
habían hecho brujería – “Nunca es brujería” – pensé a mis adentros
mientras la observaba.
Entonces le pedí que se recostara
a la vez que me preparaba para revisar su energía, y entonces nació de mí la
pregunta: “¿cuál es tu nombre?”, yo conozco perfectamente su
nombre, pero quise preguntarlo. Mi sorpresa fue al ver cómo su rostro se
desfiguraba, su boca se torcía, y me miraba con ojos llenos de terror.
-
No quieres decírmelo, ¿cierto? – Le dije
mientras observaba a la entidad que estaba actuando a través de ella. Los ojos
de la chica aún estaban ahí, pero la consciencia no era del todo ella.
La chica se empezó a torcer en la
camilla sintiendo mucha incomodidad, gemía de angustia, sentía perder el aire. Yo
le dije:
-
¿quieres que lo saque?
-
Sí, por favor. – respondió rápidamente
llena de miedo.
Entonces tomé mi Ankh en mi mano,
realizando movimientos en sentido antihorario frente a ella, mientras declaraba
a voz alta la oración de los exorcismos, que no mencionaré acá para no
aburrirles con eso ya que es muy larga.
Nos tomó varios minutos, pero si
algo debes tener a la hora de hacer un exorcismo es paciencia y la fuerza de
saber que no te la va a ganar.
Cuando ya se fue la entidad (que
no era un demonio, pero para efectos que se entienda y para no alargarnos
tampoco hablando de entidades, diremos que sí lo era) nos dio a ambas una sed
insoportable. Tomamos mucha agua, y se despidió abrazándome fuerte al sentir
que se había sacado un enorme peso de encima. A los días me contó que durmió
mucho luego de eso, pero que poco a poco iba recuperando la fuerza.
¿Que por qué le pasó eso? Ufff…
esto fue solo la consecuencia por no soltar una relación altamente tóxica con
un hombre lleno de oscuridad. Sí, aunque les sorprenda, cuando establecimos
vínculos así de dañinos e intercambiamos nuestras energías con gente de energía
así de oscura le estamos abriendo la puerta a muchas cosas que no quisiéramos
reconocer. La energía del sexo es poderosa y llena de magia, tanto para la luz,
como para la oscuridad.
Como sea, la vida en la magia es
la consciencia de la luz y de la oscuridad, y de la fuerza para derrotar lo que
sea, la confianza en tu poder, y si te afirmas de algo tan simple como un Ankh
de menos de 5 lucas para sacar un demonio, créeme, el poder en realidad viene
de ti. Pero no te aventures a tratar de hacerlo sin estar preparada o
preparado, eso déjalo para los que ya estamos curados de espanto.
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