No hay que confundir las cosas
Estás frente a mí, con tu respiración agitada que entremezcla el aire que sale de tu boca y de la mía. Y nuestras frentes se tocan, los ojos se cierran y solo es sentir. Ese olor tuyo que tanto amé. Esa boca tuya que por tantos años besé. Y te siento cerca, cada vez más cerca, tu boca cada vez más cerca. Y nuestras bocas se acercan al punto de rozarse, y se vuelven una sola boca que se agita desesperada. Mis manos te tocan, van hacia tu cuello para atraparte, tus manos con la misma intención envuelven mi espalda. Nuestras manos, nuestras bocas y nuestra piel nos muestran cuanto se extrañaban, en este encuentro que sale del control de nuestra lógica, de nuestra decisión de dejarnos, de nuestra determinación por ya no amarnos. Y tu boca prueba el sabor de mi piel, mientras mi boca exhala con fuerza. Nos vamos desprendiendo de la ropa y del juicio, uniéndonos, fundiéndonos. Dejando que nuestros cuerpos sean los que hablen lo que nuestras bocas han callado. Luego nos acurru...